Las últimas publicaciones de la referente de La Libertad Avanza en Dolores, Milena Suárez, volvieron a encender el debate sobre las prioridades del espacio libertario en la ciudad. En menos de una semana, Suárez difundió dos videos denunciando filtraciones en distintos sectores del Palacio Municipal: primero en el Salón Blanco, y ahora en Tesorería y Recaudación.
Llama la atención la insistencia. No porque los Edificios Públicos no deban mantenerse, sino porque el espacio político de Suárez, que gobierna el país, no gestionó ni una sola obra pública para Dolores desde que llegó al poder. Ni viviendas, ni mejoramientos urbanos, ni infraestructura para salud, ni inversión educativa. Ni siquiera envíos básicos como medicamentos o insumos sanitarios llegaron en tiempo y forma.
Frente a ese escenario, resulta peculiar que la mayor preocupación pública de LLA en Dolores sea el estado… de los techos del lugar donde trabaja lo que su propio espacio llama “la casta política”.
La contradicción es evidente:
- ¿Están a favor o en contra de la obra pública?
- ¿Por qué no gestionan obras para los vecinos, pero sí reclaman arreglos en las oficinas municipales?
- ¿Por qué priorizar el Palacio Municipal y no las necesidades reales de la comunidad?
Mientras el Gobierno Nacional recorta y paraliza infraestructura en todo el país, en Dolores sus dirigentes locales eligen señalar filtraciones en un edificio que pertenece al mismo Estado que, según su discurso, debería reducirse al mínimo.
- C.
