Una nueva ley aprobada en la provincia de Buenos Aires garantiza que los consumidores puedan operar personalmente los dispositivos de cobro electrónico al momento de realizar un pago con tarjeta de crédito o débito, sin necesidad de entregar el plástico al comerciante.
La norma, que entrará en vigencia próximamente, tiene como objetivo prevenir estafas y clonaciones, reforzar la protección de datos personales y bancarios, y adecuar las prácticas locales a los estándares internacionales de seguridad en los medios de pago.
La medida rige para todos los comercios y prestadores de servicios, tanto públicos como privados, que acepten tarjetas como medio de pago en el territorio bonaerense.
Los establecimientos dispondrán de un plazo de 90 días para adaptar sus terminales (posnet, datáfonos o lectores QR), de manera que el cliente pueda manipularlos directamente.
Obligaciones para los comercios
De acuerdo con la nueva disposición, los locales deberán: colocar el dispositivo de cobro en un lugar visible y accesible; permitir que el cliente inserte o acerque su tarjeta sin intermediarios; solicitar la verificación de identidad mostrando, pero sin retener, el DNI; cumplir con las normas de protección de datos personales (Ley 25.326 y Ley 13.133).
El incumplimiento será sancionado según lo establecido en la Ley de Defensa del Consumidor bonaerense N° 13.133, con posibles multas, clausuras o suspensiones.
El Poder Ejecutivo provincial definirá el organismo encargado de fiscalizar la aplicación de la ley —se prevé que sea la Dirección Provincial de Comercio o Defensa del Consumidor— y deberá impulsar campañas de capacitación sobre el uso seguro de medios electrónicos.
Desde ahora, en restaurantes, kioscos o farmacias, los clientes pueden exigir que les acerquen el posnet.
La tarjeta no debe entregarse bajo ningún concepto, y si el comercio se niega a cumplir, podrá ser denunciado ante Defensa del Consumidor de la provincia.
Las excusas como “no llega el cable” ya no serán válidas: los establecimientos tienen 90 días para adecuarse a la normativa.
