El exjugador de fútbol Alejandro Mancuso irá a juicio en el Tribunal Federal de Mar del Plata en el marco de una causa de estafa en la que se lo acusa de haber entregado cheques apócrifos por la suma de 2.485.000 pesos (unos 28.800 dólares al cambio de ese entonces).
Las víctimas de la causa acusan a Mancuso de haberles entregado cheques apócrifos a sabiendas de su ilegitimidad en el marco de una operatoria comercial, en la que le habrían prestado dinero en efectivo al exjugador de Boca y la Selección Argentina a cambio de cheques de cobro diferido, a cambio de un porcentaje de cobro de interés compensatorio en cada caso.
Según consta en la causa, el primero de los hechos ocurrió el 15 de enero de 2021, cuando Mancuso y las víctimas se reunieron en una oficina de la avenida Constitución y realizaron un “contrato mutuo verbal” en el que los denunciantes le entregaron al exjugador de fútbol dinero en efectivo a cambio de dos cheques de pago diferido del Banco Comafi por 715.000 pesos.
Una semana después, el 21 de enero, las víctimas le volvieron a entregar dinero a Mancuso a cambio de dos cheques de pago diferido, pero esta vez del Banco de la Nación Argentina, presuntamente pertenecientes al Instituto Nacional de Seguridad Social para Jubilados y Pensionados uno por 670.000 pesos y otro por 1.100.000.
Sin embargo, el primero de los cheques, del banco COMAFI, fue devuelto por el banco girado por “orden de no pagar con fondos” y el segundo fue rechazado por “cheque alterado”.
Con respecto a los cheques del Banco Nación, los que no fueron presentados al cobro (y se presentaron como prueba en la Fiscalía Federal), desde la entidad bancaria informaron que los cheques existen, el número de cuenta también, pero no pertenecen al Instituto Nacional de Seguridad Social para Jubilados y Pensionados.
Estos cheques, según las pericias realizadas por los investigadores, eran al portador y endosados por el propio Mancuso. Según informó la entidad bancaria, los cheques son auténticos en cuanto a soporte, medidas de seguridad y sistemas de impresión, pero corresponden a cheques comunes, no de pago diferido, resultando objeto de una maniobra adulterada de borrado mecánico mediante la cual se erradicaron los datos primigenias para asentar los cuales. Ante esta situación, aseguraron que no era posible localizar el tipo de cuenta y la sucursal.
“Esto significa que los cheques originalmente eran auténticos, idénticos a los extendidos por las entidades bancarias, pero que fueron adulterados de borrado físico, para posteriormente asentar en su lugar las inscripciones que actualmente se observan”, concluyó el abogado querellante Gustavo Marcelliac al solicitar elevar la causa a juicio.
Uno de los elementos más destacados de la causa es un audio de WhatsApp que Mancuso envió a una de las víctimas. Allí reconoce deudas, habla de que se hizo “una pelota” de dinero y menciona que hay “20 palos para cobrar”, en referencia a otras operaciones y damnificados. También admite que los valores entregados “no se pudieron cobrar” y pide “paciencia”.
Para el letrado, Mancuso aprovechaba su trascendencia y exposición pública para engañar a las personas, facilitando así la comisión de las estafas. El exjugador de fútbol endosaba los cheques con una lapicera marca BIC azul, que fuera acompañada como prueba cuando se formuló la denuncia. (La Capital)
