La tradicional Plaza Castelli, núcleo histórico que honra al prócer dolorense que dio su vida en defensa de sus ideales, sigue siendo un punto de referencia afectivo y simbólico para la comunidad. Aquel paseo clásico de los años sesenta, recordado por la famosa “Ronda” que los vecinos realizaban por sus veredas, se ha convertido con el paso del tiempo en un espacio de encuentro familiar, donde generaciones distintas comparten momentos que luego quedan registrados en selfies e imágenes que pasarán a formar parte del archivo emocional de la ciudad.
Este año, como ya es costumbre, “La Plaza” vuelve a ser escenario de reuniones y celebraciones por las Fiestas de Fin de Año. Familias y grupos de amigos se congregan para disfrutar del aire libre y reforzar los vínculos que estas fechas invitan a renovar, en un lugar que Dolores reconoce como propio y común a todos. En estas jornadas festivas, “La Plaza” no solo recibe a quienes buscan distenderse, sino también a visitantes que encuentran en este espacio un rasgo distintivo del espíritu dolorense.

El estado actual de la Plaza Castelli es destacable. Su mantenimiento, iniciado en la Gestión Municipal anterior y continuado con dedicación por la Administración actual, luce en cada rincón. La renovación del sistema de iluminación no solo realza la belleza del espacio, sino que también aporta mayor seguridad a quienes la visitan durante la noche. A esto se suma el ya conocido monumento a Jorge Luis Borges, ubicado frente al Club Ever Ready, convertido en atractivo local y turístico por su singularidad: la figura del escritor, a tamaño real, sentado en un banco de la Plaza, tal como ocurrió cuando visitó la ciudad. No es extraño ver a vecinos y turistas detenerse para fotografiarse junto a la escultura, lo que demuestra cómo este lugar sigue generando identidad y pertenencia.

Plaza Castelli, espacio de memoria histórica y punto de encuentro de generaciones, mantiene viva su esencia dolorense. Sigue siendo el epicentro de reuniones que buscan fortalecer afectos y preservar las raíces que conforman nuestra identidad comunitaria.
En estas Fiestas, esa vocación comunitaria se hace más visible que nunca: familias que comparten una charla, jóvenes que se reencuentran, vecinos que se saludan aunque no se conozcan del todo. La Plaza vuelve a convertirse en un espacio que reúne lo mejor de la vida colectiva: la cercanía, la convivencia y la simple alegría de sentirse parte de una misma comunidad. Bajo su iluminación renovada, la Castelli nos recuerda que los lazos que construimos entre todos son el verdadero sostén de nuestra ciudad y el motor que permite proyectar un nuevo año con esperanza.
