hasta-siempre-susana-aplausos.

“No les creo. Las personas enormes como vos no se van nunca”.

Las palabras en el muro de Pablo Rojas reflejan el universo de persona que fue Susana Iturralde. Profesora, escritora, directora. Y el teatro, ¡ah, el teatro! La nombrás y fluyen recuerdos de ensayos, estrenos, ovaciones, giras.

Para muchos fue la Nodriza de Julieta en aquella versión de fines de los 70’. “lloré sin consuelo mientras ella lloraba en escena”, me confesó una vez una señora en un acto en la Escuela 1. Para otros fue cada personaje que encarnó con talento y alma propia. Imposible hablar de teatro y que no surja su nombre.

En plena crisis de 2001 recibí un llamado suyo a las diez de la noche. Era pleno invierno, el clima social estaba por el suelo. “Si te interesa hacer teatro leído venite, estamos todos en casa”. Palabras mágicas.

Cuando llegué estaban Jorge Angelinetti, Susana Locatelli, Facundo De Urquiza, Lucho Franco, Pablo Rojas, Sol Cortiglia, Oscar Carreño, Fernando Romero, y por supuesto Malena Inchausti (otra maga del teatro, que adoramos. Malena y Susana, ¿quién necesita más para que haya magia?). De ahí siguieron funciones en el sótano del Hotel Plaza leyendo sus entrañables cuentos. Un éxito. De ahí “La casa del arte” con talleres, encuentros teatrales, tanguerías y mil cosas más.

Las cosas lindas que generaste.

Cada uno de los que te quisimos y admiramos incondicionalmente nos quedamos un poco huérfanos de vos. ¿Cómo explicarlo? Para empezar nadie abrazaba como vos, ese abrazo era tuyo y de nadie más, fuerte, protector. Querías con la misma claridad y contundencia que tenía tu voz.

Cierro con el último párrafo de tu carta de despedida a Carlitos Zuleta. Y me preparo para extrañarte con nostalgia, pero también con risas y la felicidad de haber recibido tus abrazos.

“Quedate tranquilo, amigo. En Dolores, esa chispa creadora que aparece cada vez que las luces de sala se apagan y las del escenario se encienden, está asegurada. En nombre de los que aún estamos y de los que siempre están presentes en nuestros corazones.

Un abrazo y un gran aplauso”.

S.C.

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