hace-25-anos-la-instalacion-de-un-supermercado-alteraba-la-vida-cotidiana-de-los-dolorenses

Hace 25 años, la instalación de un Supermercado de una importante cadena nacional en Dolores quebraba la tranquilidad pueblerina y agitaba enfrentamientos políticos y comerciales en la ciudad.

La Empresa Día% había solicitado al Municipio, luego de adquirir una propiedad en Buenos Aires y Pueyrredón, la autorización para levantar un edificio de alrededor de 1.000 m², situación que la Ordenanza vigente sobre grandes superficies de edificación no contemplaba.

La noticia corrió rápidamente y un sector importante del comercio local se opuso a que se modificara la norma para habilitar la instalación. A ese reclamo se sumaron sectores políticos de la oposición, mientras el oficialismo defendía la iniciativa que abría las puertas al desembarco del Supermercado.

La Justicia Penal también fue parte del conflicto: un abogado, en representación de comerciantes, denunció a quienes impulsaban la modificación de la norma por violación de los deberes de funcionario público. La causa, sin embargo, fue desestimada.

El tema se trasladó al Concejo Deliberante, donde algunas Sesiones estuvieron cargadas de tensión, llegando incluso a vivirse momentos de agitación extrema, como cuando un vecino arrojó una bomba de estruendo en el recinto. Finalmente, la Ordenanza fue modificada y en octubre de 2000 el Departamento Ejecutivo la promulgó, habilitando la llegada del Supermercado.

A un cuarto de siglo de aquellos hechos, lo que en su momento provocó encendidos debates y divisiones, hoy se ha naturalizado: en distintos puntos de la ciudad funcionan numerosos comercios de este tipo, transformando la vieja fisonomía de los tradicionales almacenes en nuevas formas de consumo, muchas veces con precios más competitivos gracias a sus sistemas de provisión.

Y con el paso del tiempo ha quedado claro que aquellos enfrentamientos resultaron inútiles. La experiencia demuestra que las sociedades cambian, y con ellas también las normas y las prácticas cotidianas. Resistirse a esas transformaciones pocas veces detiene el curso de los hechos: lo verdaderamente valioso es aprender a acompañarlos y regularlos, para que los cambios respondan de la mejor manera a las necesidades colectivas. Así, cada transformación podrá convertirse en una oportunidad de crecimiento en lugar de un motivo de división.

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