Haciendo 385 kilómetros en pocos días, por momentos bajo un calor sofocante, 20 corredores completaron este desafío en apoyo a Instituciones de La Plata, Mar del Plata, Lezama y Dolores (Hogar San José), entre otras ciudades. Hubo 4 dolorenses: Gustavo Cuervo, Yésica Montoya, Ignacio Fonollosa y Mauricio Balbis. Hablamos con Gustavo sobre la experiencia.
“Corremos por la Fundación Cecilia, que se ocupa de chicos con cáncer ayudándolos. Esto nos motiva a seguir. Por la Fundación Ludovica del Hospital del Niños, nuestro Hogar San José de Dolores, por los Bomberos Voluntarios de Lezama, por El Galpón de Teresa, un espacio para chicos con discapacidad, por el Hogar Mahatma de Mar del Plata, que aloja a chicos con problemas de abandono, y bebés. Eso nos moviliza y nos dio la fuerza para continuar el sacrificio. (…) En lo personal el correr me ha dado muchas satisfacciones. Es hora de empezar a devolver lo recibido, y una de las formas es correr haciendo estas movidas que hacen bien al corazón, al alma, y más si se hace junto a amigos. Nadie se salva solo”.
¿Cómo se originó esto?
Esta movida se originó hacia mitad de este año, cuando se tomó como prueba piloto correr por el Hogar San José, desde La Plata hasta Dolores. Una vez que se logró nos pareció muy lindo y quedamos muy enganchados con eso. Decidimos hacer algo más grosso todavía, si Dios nos dio las piernas también para correr. Trabajar para algunas Instituciones, para que su trabajo se haga más visible. Y así llegamos a “Corriendo por un sueño”.
¿Cómo se fue dando el recorrido?
Salimos de la Catedral de La Plata el martes pasado a las 8 de la mañana, llegamos a las 22 horas a Lezama, habiendo hecho 117 kilómetros. El recibimiento de la población de allí fue extraordinario, nos esperaron vecinos, los bomberos. Hicimos noche en el Polideportivo, y cenemos en el Cuartel con los Bomberos Voluntarios, una de las Instituciones por la cual estamos corriendo. El miércoles salimos de Lezama hasta Dolores, y fue muy especial, quedamos impactados por el recibimiento de la gente, la calidez de la gente de Dolores.
¿Les pasó a todos?
Sí, todos los corredores quedamos impactados. De lo que va de esta trayectoria, este desafío, en ningún lugar fue tan intenso el recibimiento como en Dolores. La llegada al Hogar San José fue muy especial, cada uno de nosotros pudo hablar, expresar nuestros sentimientos, lo que significaba para nosotros estar haciendo esto. Estuvimos junto a las nenas del Hogar, nos tocó una fibra muy fuerte que nos llenó de emoción.

¿Y cómo siguió la ruta?
El jueves a las 20 hs. salimos para Maipú donde nos recibieron los Bomberos, entramos con ellos, y la gente nos esperaba con mucho aliento; hizo muchísimo calor ese día, fue el día más caluroso con temperaturas de 30 y pico de grados. Llegar de Dolores a Maipú fue un tremendo sacrificio por este motivo, todos sufrimos, hubo momentos que no se podía más, fueron 68 kilómetros. Lo mismo pasó en la ruta, quienes nos cruzan siempre nos brindan apoyo y palabras de aliento. Vivimos momentos muy movilizantes, porque la gente se ha ido enterando de a poco y se genera esto. Paramos en un Centro Cultural en Maipú y el viernes seguimos de allí 70 kilómetros hasta Cnel. Vidal, también bajo un clima durísimo. Con toda la tormenta salimos hasta Viboratá, porque se vino una tormenta así que no pudimos seguir. Y de allí finalmente a Mar del Plata.
¿Lo vivieron felices a pesar del sacrificio?
Con una enorme satisfacción. Fueron momentos sumamente sacrificados, 385 kilómetros durante cinco días. Pero felices de lo que se está generando, lo que se está logrando. Le pedimos a la población que siga ayudando a las Instituciones.
¿Cuántos fueron y con qué equipo de apoyo?
Somos veinte corredores en total, más cinco asistentes, nutricionista que nos va dando todas las pautas para comer y nos hace el seguimiento. Hasta nos preguntan cómo orinamos, el color de la orina, etc. Hay cuidados muy responsables, va un médico con un desfibrilador y a su vez tenemos una persona que hace de seguridad de todos, la que cuida al corredor, que si te ve mal no te deja seguir, en forma constante cuidándonos con la Policía Vial, que nos acompaña durante todo el trayecto. Hay puestos de hidratación, cada 10 km. Tenemos que comer e hidratarnos. El calor del jueves fue muy duro y cada 8 km. Tuvimos un puesto, porque nos quedábamos sin agua, se nos partieron los labios ante la falta de líquido.

¿La gente los recibió siempre bien?
Puedo asegurar que todas las recepciones fueron excelentes y emocionantes, pero la de Dolores fue especial. Lo que se vivió ahí no se vivió en ningún otro lado, la gente, las autoridades, personas en los dos distribuidores, una calidez increíble. Superó las expectativas de todos. Estaba el intendente, autoridades municipales, y esto es muy positivo. Se declaró de interés municipal en cada ciudad, en Lezama estuvo esperándonos un diputado, y también se hizo una declaración de interés provincial del evento. Nuestro objetivo es que se recaude dinero para todas las instituciones.
¿Cómo llegaron al final?
Ya casi no quedaba energía, hay dolor, muchas ampollas, cuesta correr. Pero el objetivo nos dio el empuje para seguir. Corremos por la Fundación Cecilia, que se ocupa de chicos con cáncer ayudándolos. Esto nos motiva a seguir. Por la Fundación Ludovica del Hospital del Niños, nuestro Hogar San José de Dolores, por los Bomberos Voluntarios de Lezama, por El Galpón de Teresa, un espacio para chicos con discapacidad, por el Hogar Mahatma de Mar del Plata, que aloja a chicos con problemas de abandono, y bebés. Eso nos moviliza y nos dio la fuerza para continuar el sacrificio.
¿Por qué hacé estos desafíos?
En lo personal el correr me ha dado muchas satisfacciones. Es hora de empezar a devolver lo recibido, y una de las formas es correr haciendo estas movidas que hacen bien al corazón, al alma, y más si se hace junto a amigos. Nadie se salva solo.
Quienes deseen colaborar:
Corriendo por un sueño
Alias: mahatmahogar
Poniendo El Alma Asociación Civil
Cuit: 30-7683554-1
Lo recaudado se divide entre las 9 Instituciones
